Quienes somos Darme de alta en Otra Sociedad
 
X

 
   | Contraseña perdida

IMPULSAR ORGANISMOS MUNDIALES DEMOCRÁTICOS: ONU, UE, OEI

Para unirte a este grupo: Registraté en Otra Sociedad

  • Grupo incluido en:
  • democracia mundial
  • onu
  • unión europea
  • organización de estados iberoamericanos.

Comparte algo con el grupo:

 

El trilema de Europa. Solamente a través de una Europa federal los europeos podremos continuar integrándonos en la economía global preservando nuestra democracia

En uno de sus ensayos más conocidos, El poder de los sin poder, publicado en 1979, el recién fallecido poeta y líder de la revolución de terciopelo, Vaclav Havel, acuñaba el término posdemocracia. El término inunda hoy los periódicos europeos para calificar un fenómeno que en 2011 emergió como una de las más alarmantes consecuencias de la crisis: el décalage democrático entre las instancias políticas y financieras internacionales que deciden (los mercadosBruselas, etc.) y los votantes nacionales.

La reciente aprobación del pacto fiscal es la última expresión de esta tendencia. El acuerdo, que consagra la imposición externa del principio de austeridad, no solucionará la crisis puesto que no aborda ninguno de los tres problemas principales a los que se enfrenta la Unión Monetaria Europea (UME): (1) el crecimiento y la creación de empleo, (2) la corrección de los persistentes desequilibrios macroeconómicos internos y (3) la (in)estabilidad financiera. Pero, es otro punto del contenido del tratado el que quisiera destacar aquí: mientras aumenta la cesión de soberanía económica a Bruselas, el Parlamento Europeo, el único órgano electo de la unión, queda relegado a mero oyente en las futuras cumbres europeas.

A algunos les podrá parecer anecdótico, pero no lo es. Es el ejemplo más reciente de un alarmante proceso de erosión democrática en la Unión Europea, cuya más evidente manifestación se encuentra en la implantación de gobiernos tecnócratas no electos en Grecia e Italia. En ambos casos, los gobiernos no solamente se han visto obligados a acatar todas las exigencias impuestas por los mercados, Bruselas y el FMI, sino que además cualquier intento de someter dichas demandas a consulta popular (no olvidemos la ingenua gesta de Papandreu con su referéndum) ha resultado inviable.

Los gobiernos responden cada vez menos a las voces nacionales que son las que los legitiman

Como comenta el semanario The Economist, los líderes Europeos se encuentran atrapados entre tres fuerzas: los mercados de deuda soberana, que amenazan con llevarles a la bancarrota, las instituciones de Bruselas, que se han dotado de nuevos poderes para la supervisión de presupuestos y políticas económicas y el resto de líderes de la unión que con la crisis han perdido el miedo a entrometerse en los asuntos del vecino. Y los ciudadanos, ¿dónde están?

Las reivindicaciones de los indignados reflejan también esa frustración: los gobiernos responden cada vez menos a las voces y demandas domésticas (que, no lo olvidemos, son las que los legitiman) y más a exigencias internacionales que a menudo se contraponen a los compromisos domésticos establecidos. Pero, ¿existe alguna alternativa a esa tendencia? ¿Es compatible en el largo plazo en la UE la globalización económica con la democracia a nivel nacional?

El marco conceptual que ofrece el profesor de Economía Política de Harvard, Dani Rodrik , en su último libro La paradoja de la globalización, ofrece algunas respuestas. Rodrik habla del “trilema político de la economía mundial” entre el Estado nación, la democracia y la hiperglobalización. Según su análisis solamente dos de las tres premisas son compatibles al mismo tiempo. Es decir, (1) la democracia se debilita en el marco del Estado nación si éste está integrado profundamente en la economía internacional; (2) la democracia y el estado nación son compatibles solamente si retrocede la globalización; (3) la democracia puede convivir con la globalización si se articulan formulas de gobernanza transnacional y se debilita el Estado nación.

En primer lugar, la hiperglobalización y el Estado nación funcionarían bien en un mundo friedmaniano en el que los únicos servicios que proveen los gobiernos son aquellos que garantizan el buen funcionamiento de los mercados. En este mundo, según Rodrik, “el objetivo de los gobiernos es ganar la confianza de los mercados para poder atraer comercio y entradas de capital: austeridad, gobiernos pequeños, mercados laborales flexibles, desregulación, privatización y apertura comercial”.

Una Unión Monetaria no funciona sin una Unión Económica y ésta es insostenible sin una Unión Política

En este marco, como estamos comprobando en Europa, la democracia sale seriamente perjudicada. Las exigencias impuestas por la globalización chocan inevitablemente con los compromisos de la política domestica (protección social, empleo, etc.). Pero el aislamiento de un gobierno respecto de las demandas de su población tiene sus límites. En Grecia, a pesar de los infinitos compromisos de recortes, los mercados continúan desconfiando porque saben que los compromisos de austeridad que ellos mismos demandan son inasumibles para cualquier gobierno democrático.

Leer más + 

hace 2494 días

El trilema de Europa. Solamente a través de una Europa federal los europeos podremos continuar integrándonos en la economía global preservando nuestra democracia

En uno de sus ensayos más conocidos, El poder de los sin poder, publicado en 1979, el recién fallecido poeta y líder de la revolución de terciopelo, Vaclav Havel, acuñaba el término posdemocracia. El término inunda hoy los periódicos europeos para calificar un fenómeno que en 2011 emergió como una de las más alarmantes consecuencias de la crisis: el décalage democrático entre las instancias políticas y financieras internacionales que deciden (los mercadosBruselas, etc.) y los votantes nacionales.

La reciente aprobación del pacto fiscal es la última expresión de esta tendencia. El acuerdo, que consagra la imposición externa del principio de austeridad, no solucionará la crisis puesto que no aborda ninguno de los tres problemas principales a los que se enfrenta la Unión Monetaria Europea (UME): (1) el crecimiento y la creación de empleo, (2) la corrección de los persistentes desequilibrios macroeconómicos internos y (3) la (in)estabilidad financiera. Pero, es otro punto del contenido del tratado el que quisiera destacar aquí: mientras aumenta la cesión de soberanía económica a Bruselas, el Parlamento Europeo, el único órgano electo de la unión, queda relegado a mero oyente en las futuras cumbres europeas.

A algunos les podrá parecer anecdótico, pero no lo es. Es el ejemplo más reciente de un alarmante proceso de erosión democrática en la Unión Europea, cuya más evidente manifestación se encuentra en la implantación de gobiernos tecnócratas no electos en Grecia e Italia. En ambos casos, los gobiernos no solamente se han visto obligados a acatar todas las exigencias impuestas por los mercados, Bruselas y el FMI, sino que además cualquier intento de someter dichas demandas a consulta popular (no olvidemos la ingenua gesta de Papandreu con su referéndum) ha resultado inviable.

Los gobiernos responden cada vez menos a las voces nacionales que son las que los legitiman

Como comenta el semanario The Economist, los líderes Europeos se encuentran atrapados entre tres fuerzas: los mercados de deuda soberana, que amenazan con llevarles a la bancarrota, las instituciones de Bruselas, que se han dotado de nuevos poderes para la supervisión de presupuestos y políticas económicas y el resto de líderes de la unión que con la crisis han perdido el miedo a entrometerse en los asuntos del vecino. Y los ciudadanos, ¿dónde están?

Las reivindicaciones de los indignados reflejan también esa frustración: los gobiernos responden cada vez menos a las voces y demandas domésticas (que, no lo olvidemos, son las que los legitiman) y más a exigencias internacionales que a menudo se contraponen a los compromisos domésticos establecidos. Pero, ¿existe alguna alternativa a esa tendencia? ¿Es compatible en el largo plazo en la UE la globalización económica con la democracia a nivel nacional?

El marco conceptual que ofrece el profesor de Economía Política de Harvard, Dani Rodrik , en su último libro La paradoja de la globalización, ofrece algunas respuestas. Rodrik habla del “trilema político de la economía mundial” entre el Estado nación, la democracia y la hiperglobalización. Según su análisis solamente dos de las tres premisas son compatibles al mismo tiempo. Es decir, (1) la democracia se debilita en el marco del Estado nación si éste está integrado profundamente en la economía internacional; (2) la democracia y el estado nación son compatibles solamente si retrocede la globalización; (3) la democracia puede convivir con la globalización si se articulan formulas de gobernanza transnacional y se debilita el Estado nación.

En primer lugar, la hiperglobalización y el Estado nación funcionarían bien en un mundo friedmaniano en el que los únicos servicios que proveen los gobiernos son aquellos que garantizan el buen funcionamiento de los mercados. En este mundo, según Rodrik, “el objetivo de los gobiernos es ganar la confianza de los mercados para poder atraer comercio y entradas de capital: austeridad, gobiernos pequeños, mercados laborales flexibles, desregulación, privatización y apertura comercial”.

Una Unión Monetaria no funciona sin una Unión Económica y ésta es insostenible sin una Unión Política

En este marco, como estamos comprobando en Europa, la democracia sale seriamente perjudicada. Las exigencias impuestas por la globalización chocan inevitablemente con los compromisos de la política domestica (protección social, empleo, etc.). Pero el aislamiento de un gobierno respecto de las demandas de su población tiene sus límites. En Grecia, a pesar de los infinitos compromisos de recortes, los mercados continúan desconfiando porque saben que los compromisos de austeridad que ellos mismos demandan son inasumibles para cualquier gobierno democrático.

Leer más + 

hace 2494 días

El trilema de Europa. Solamente a través de una Europa federal los europeos podremos continuar integrándonos en la economía global preservando nuestra democracia

En uno de sus ensayos más conocidos, El poder de los sin poder, publicado en 1979, el recién fallecido poeta y líder de la revolución de terciopelo, Vaclav Havel, acuñaba el término posdemocracia. El término inunda hoy los periódicos europeos para calificar un fenómeno que en 2011 emergió como una de las más alarmantes consecuencias de la crisis: el décalage democrático entre las instancias políticas y financieras internacionales que deciden (los mercadosBruselas, etc.) y los votantes nacionales.

La reciente aprobación del pacto fiscal es la última expresión de esta tendencia. El acuerdo, que consagra la imposición externa del principio de austeridad, no solucionará la crisis puesto que no aborda ninguno de los tres problemas principales a los que se enfrenta la Unión Monetaria Europea (UME): (1) el crecimiento y la creación de empleo, (2) la corrección de los persistentes desequilibrios macroeconómicos internos y (3) la (in)estabilidad financiera. Pero, es otro punto del contenido del tratado el que quisiera destacar aquí: mientras aumenta la cesión de soberanía económica a Bruselas, el Parlamento Europeo, el único órgano electo de la unión, queda relegado a mero oyente en las futuras cumbres europeas.

A algunos les podrá parecer anecdótico, pero no lo es. Es el ejemplo más reciente de un alarmante proceso de erosión democrática en la Unión Europea, cuya más evidente manifestación se encuentra en la implantación de gobiernos tecnócratas no electos en Grecia e Italia. En ambos casos, los gobiernos no solamente se han visto obligados a acatar todas las exigencias impuestas por los mercados, Bruselas y el FMI, sino que además cualquier intento de someter dichas demandas a consulta popular (no olvidemos la ingenua gesta de Papandreu con su referéndum) ha resultado inviable.

Los gobiernos responden cada vez menos a las voces nacionales que son las que los legitiman

Como comenta el semanario The Economist, los líderes Europeos se encuentran atrapados entre tres fuerzas: los mercados de deuda soberana, que amenazan con llevarles a la bancarrota, las instituciones de Bruselas, que se han dotado de nuevos poderes para la supervisión de presupuestos y políticas económicas y el resto de líderes de la unión que con la crisis han perdido el miedo a entrometerse en los asuntos del vecino. Y los ciudadanos, ¿dónde están?

Las reivindicaciones de los indignados reflejan también esa frustración: los gobiernos responden cada vez menos a las voces y demandas domésticas (que, no lo olvidemos, son las que los legitiman) y más a exigencias internacionales que a menudo se contraponen a los compromisos domésticos establecidos. Pero, ¿existe alguna alternativa a esa tendencia? ¿Es compatible en el largo plazo en la UE la globalización económica con la democracia a nivel nacional?

El marco conceptual que ofrece el profesor de Economía Política de Harvard, Dani Rodrik , en su último libro La paradoja de la globalización, ofrece algunas respuestas. Rodrik habla del “trilema político de la economía mundial” entre el Estado nación, la democracia y la hiperglobalización. Según su análisis solamente dos de las tres premisas son compatibles al mismo tiempo. Es decir, (1) la democracia se debilita en el marco del Estado nación si éste está integrado profundamente en la economía internacional; (2) la democracia y el estado nación son compatibles solamente si retrocede la globalización; (3) la democracia puede convivir con la globalización si se articulan formulas de gobernanza transnacional y se debilita el Estado nación.

En primer lugar, la hiperglobalización y el Estado nación funcionarían bien en un mundo friedmaniano en el que los únicos servicios que proveen los gobiernos son aquellos que garantizan el buen funcionamiento de los mercados. En este mundo, según Rodrik, “el objetivo de los gobiernos es ganar la confianza de los mercados para poder atraer comercio y entradas de capital: austeridad, gobiernos pequeños, mercados laborales flexibles, desregulación, privatización y apertura comercial”.

Una Unión Monetaria no funciona sin una Unión Económica y ésta es insostenible sin una Unión Política

En este marco, como estamos comprobando en Europa, la democracia sale seriamente perjudicada. Las exigencias impuestas por la globalización chocan inevitablemente con los compromisos de la política domestica (protección social, empleo, etc.). Pero el aislamiento de un gobierno respecto de las demandas de su población tiene sus límites. En Grecia, a pesar de los infinitos compromisos de recortes, los mercados continúan desconfiando porque saben que los compromisos de austeridad que ellos mismos demandan son inasumibles para cualquier gobierno democrático.

Leer más + 

hace 2494 días

La cultura... ¿salvavidas de Europa? Zygmunt Bauman: "Lo cultural es nuestro primer recurso económico"
Pensadores, políticos y artistas debaten en Wroclaw el presente y el futuro del continente. "El futuro de Europa depende de la cultura", aseguró el pensador polaco Zygmunt Bauman en la inauguración en Wroclaw del Congreso Europeo de Cultura que Polonia organiza con motivo de ostentar, por primera vez, la presidencia de turno de la Unión Europea. "El mundo", añadió, "se está transformando en un mosaico de diásporas, en un archipiélago de culturas". Un archipiélago que, según él, al tiempo que aportan riqueza pueden crear una incomunicación babélica; por eso el escritor y pensador polaco abogó por invertir en sistemas de traducción que permitan confeccionar lo que llamó una "nueva biblioteca de Alejandría". Hay que empezar a dejar de pensar en la cultura como en "una isla autónoma dentro del marco social", señalaba ayer en el mismo sentido el abogado y lobbista cultural Philippe Kern. "En estos momentos hay que situarla en el centro del discurso social y económico de la nueva sociedad", añadía, "y no solo porque actualmente la industria cultural proporciona millones de empleos y supone una parte importante del PIB, ni tampoco porque cuando China quiere desarrollar una economía creativa viene a Europa en busca de talento, sino porque aunque no nos demos cuenta, es nuestro principal recurso económico, como lo sería el petróleo para otros". "Cuando hablamos de innovación", añadió, "pensamos que solo procede del campo de la tecnología, cuando en realidad es el campo de la tecnología el que bebe de las ideas y tendencias que surgen del campo de la cultura". "Hay que atraer artistas a las empresas, para que con su mirada ofrezcan alternativas", añadía. La cultura, además, tiene una dimensión añadida: crea solidaridad entre la gente y esto es lo que ahora necesita Europa. Hubo ayer, en Wroclaw, quien insistió en separar o al menos delimitar los conceptos de cultura y arte, aunque tampoco faltaron quienes lo querían difuminar. Para el profesor de Economía de la Cultura de la Universidad de Venecia, Pier Luigi Sacco, las nuevas tecnologías nos permiten llevar encima un entero estudio cinematográfico en un ordenador portátil que no sólo nos ofrece la posibilidad de crear, sino de saltarnos la figura del intermediario y -más importante- producir arte sin necesidad de retornos económicos para financiarlo. Leer más en http://www.elpais.com/articulo/cultura/cultura/salvavidas/Europa/elpepicul/20110910elpepicul_1/Teshace 2648 días

NICOLAS BERGGRUEN Presidente del Consejo por el Futuro de Europa: "Hay que dar más voz y más poder a los ciudadanos europeos"
El futuro de Europa. "El objetivo del Consejo para el Futuro de Europa es mantener y renovar el éxito de la construcción europea tras la guerra. Usted y yo nos hemos beneficiado enormemente de lo que hicieron nuestros padres. La cuestión es, ¿sus hijos se beneficiarán también?". Nicolas Berggruen (París, 1961), un alemán nacido en Francia que vive entre EE UU y Europa, presidente de Berggruen Holdings y miembro del Consejo de Administración de PRISA (editor de EL PAÍS), dedica buena parte de su tiempo y recursos a poner en pie un think tank que lleva su nombre y que, entre otras iniciativas, impulsa este Consejo que ayer presentó varias recomendaciones. Pregunta. Europa está en crisis económica, pero también política. ¿Qué hay que hacer? Respuesta. El mundo global es muy competitivo, con Asia y los países emergentes. Los occidentales viven más y mejor y han conseguido notables beneficios sociales: parte de la crisis tiene que ver con las nuevas realidades que hacen difícil mantener el equilibrio entre la pérdida de competitividad y esas ventajas. Si queremos que las futuras generaciones tengan oportunidades, hay que cambiar, hay que hacer inversiones de distinto tipo. Hay que aceptar, al menos por un tiempo, trabajar más o asumir derechos distintos a los que se disfrutan. P. Es difícil cambiar, aunque las realidades empujen... R. La crisis es transformación, por eso es difícil lidiar con ella, verla como oportunidad. Tenemos que adaptarnos a las nuevas realidades de la economía global, al reto que plantean los emergentes, mejorar la competitividad... Nuestro grupo cree que aunque estamos, en Europa, en una situación difícil, hay que avanzar hacia una mayor integración, hacer reformas que no gustarán, pero que en última instancia serán beneficiosas. Todas las casas de un mismo barrio deben estar bien para que el barrio entero se beneficie. P. Europa tiene una crisis de proyecto. ¿Qué tareas proponen? R. A corto plazo, Europa es como un enfermo que necesita ayuda: lo primero es estabilizarlo. Los mercados están poniendo a prueba la UE, para ver si se puede defender por sí sola. Europa ha respondido con un Fondo de Estabilidad de casi dos billones de euros, pero debe aumentar. El sistema financiero también necesita ser más fuerte, hay que recapitalizar a los bancos que no sean sólidos. A medio plazo, hay que reforzar los poderes del Banco Central Europeo, muy centrado en la estabilidad de los precios, en la inflación. Hay que ir más allá; debe buscar la estabilidad financiera y también tener un ojo puesto en el crecimiento económico. P. ¿A largo plazo? R. A largo plazo, avanzar hacia una unión fiscal. Hay que tener una forma de financiar a Europa y tener un modelo fiscal correspondiente. Para hacer esto, lo más difícil es lograr el compromiso de los ciudadanos. Los europeos no entienden Europa ni se sienten comprometidos con ella. Hay que dar más voz, más poder a los ciudadanos. P. ¿Y qué relevancia tiene la división clásica izquierda-derecha? Leer más en http://www.elpais.com/articulo/internacional/Hay/dar/voz/poder/ciudadanos/europeos/elpepiint/20110906elpepiint_2/Teshace 2651 días

El Consejo para el Futuro de Europa pide más integración frente a la crisis
González, Delors, Schröder y otros exlíderes europeos abogan por la emisión de eurobonos en la UE. En un momento en el que la crisis económica global mantiene bajo asedio a Europa, poniendo en peligro el propio proyecto de la Unión soñado hace más de 50 años por sus fundadores, un grupo de exlíderes políticos europeos y destacadas personalidades del mundo económico, académico y cultural dieron ayer en Bruselas un paso al frente defendiendo que "Europa es un proyecto por el que vale la pena luchar" y que para hacer frente a la crisis la única solución en avanzar en la integración. Bajo el lema de "Europa es la solución y no el problema", el Consejo para el Futuro de Europa, un centro de reflexión creado hace justamente un año, hizo públicas ayer en Bruselas sus recomendaciones para sacar a la Unión Europea de su parálisis. El documento fue presentado por el miembro del Consejo de Administración de PRISA (sociedad editora de EL PAÍS) Nicolas Berggruen, acompañado por exlíderes europeos como el expresidente del Gobierno español Felipe González, el excanciller alemán Gerhard Schröder, los ex primeros ministros Matti Vanhanen (Finlandia) y Guy Verhofstadt (Bélgica), el excomisario europeo Mario Monti, el periodista y académico Juan Luis Cebrián, presidente de PRISA, y el economista Nouriel Roubini, el primero que advirtió de la crisis financiera global, entre otras personalidades. Las reflexiones de este grupo de sabios no son retóricas, sino propuestas concretas ante los nuevos desafíos. El Consejo para el Futuro de Europa aboga, entre otras cosas, por la emisión de eurobonos para facilitar la financiación de la deuda de los países en dificultades, se pronuncia en contra de la "renacionalización" de la política, critica la crisis de liderazgo de esta Europa en crisis y pide un mayor compromiso y una mayor participación de los ciudadanos europeos en la toma de decisiones. Dos ideas fuerza dominan la reflexión del Consejo para el Futuro de Europa. En primer lugar que para salir de la crisis "Europa necesita más integración basada en el método comunitario". Y en segundo lugar, como dijo el excanciller Schröder, que la "renacionalización de la política no es la solución". Esta nueva iniciativa para hacer avanzar Europa apuesta por "establecer la visión de una federación que vaya más allá del mandato económico y fiscal y que incluya la seguridad común, la energía, el cambio climático, la inmigración y la política exterior". El Consejo subraya también la necesidad de "desarrollar una narrativa sobre el futuro de la Unión y su lugar en el mundo", cuando la emergencia de nuevas potencias parecen minimizar su papel. Del Consejo para el Futuro de Europa forman parte también el expresidente de la Comisión Europea Jacques Delors, los ex primeros ministros británicos Tony Blair y Gordon Brown, los expresidentes Fernando Henrique Cardoso (Brasil) y Ernesto Zedillo (México), y los premios Nobel de Economía Robert Mundell, Amartya Sen y Joseph Stiglitz. Leer más en http://www.elpais.com/articulo/internacional/Consejo/Futuro/Europa/pide/integracion/frente/crisis/elpepiint/20110906elpepiint_1/Teshace 2651 días

FELIPE GONZÁLEZ: Los egoísmos nacionalistas torpes rezagan y marginan a Europa
Pocos políticos como Felipe González -presidente del Gobierno en 1986, cuando España ingresó en la UE- han dedicado tanto esfuerzo a reflexionar sobre Europa. Tras dirigir los trabajos del Grupo de Sabios y entregar hace año y medio -con escaso aprovechamiento en Bruselas- sus recomendaciones, participa ahora en el Consejo para el Futuro de Europa. Pregunta. ¿Qué ha cambiado en Europa en esta crisis? Respuesta. Lo nuevo, incluso lo dramático, es que todas las reuniones del Consejo Europeo -y ha habido más que nunca- sirven de apagafuegos más que de previsión de incendios. Como dice Jacques Delors (expresidente de la Comisión, miembro también de este 'think tank') no debemos ser bomberos, sino arquitectos del proyecto. Yo lo explico de otra manera: no podemos seguir siendo galgos tras una liebre mecánica que se escurre cada vez que creemos que la vamos a agarrar. Necesitamos una visión capaz de enfrentar la coyuntura dramática del día y los problemas de medio plazo y estructurales que hay que anticipar para resolver. Lo que ha cambiado es que vamos corriendo detrás de la coyuntura de la crisis, y no analizando con visión europea. P. ¿Es exagerado hablar de la necesidad de una refundación del proyecto europeo? R. No, no lo es, se podría decir de cualquier forma, y esa es una buena forma de decirlo. Lo que hay que plantear es que la UE ha sido extraordinariamente exitosa durante su existencia y ahora está fracasando al enfrentar el cambio que está viviendo el mundo, el cambio civilizatorio. Es una crisis económica, pero también de nuevos repartos de poder, de nuevas fronteras de desarrollo y subdesarrollo. Estamos en una frontera que a lo mejor tardamos en ver 50 años, cuando ya no seamos nada relevantes, la misma que se produjo al pasar de la sociedad agrícola y artesanal a la industrial. Ahí, Occidente está claramente perdiendo posiciones frente a Oriente, y dentro de Occidente, Europa está quedando muy rezagada y marginalizada. P. ¿Por qué? R. Por falta de comprensión del fenómeno y por recuperación de nacionalismos egoístas torpes, no inteligentes. Si no adaptamos a los nuevos tiempos nuestro modelo, que es muy bueno, la irrelevancia continuará. Y lo malo es que la UE pierde relevancia para los ciudadanos; si la pierde para ellos, ¿Cómo va a tenerla para los demás? Lo que me angustia es que Europa no es consciente de que estamos en un tránsito histórico de era y en una situación de emergencia que no es la que se vive día a día, sino de cambio civilizatorio, de modelo. P. La gobernanza brilla por su ausencia en esta situación. R. Así es. Se avanza agónicamente, arrastrados. ¿Cómo es posible no ver que el Banco Central Europeo se equivoca subiendo los tipos de interés? ¿Cómo es posible que no se vea que sin crecimiento de la economía los problemas de la deuda y de los déficits se van a agravar? Hay que garantizar crecimiento a medio y largo plazo y para eso, hace falta estabilidad macro, pero necesitamos un impulso al crecimiento con los instrumentos disponibles. Para países como el nuestro, no son posibles nacionalmente estímulos al crecimiento en este programa severo de ajustes que tenemos que llevar a cabo; pero hay países como Alemania que no tienen por qué ayudar a contraer la economía, que podían aumentar el consumo. P. ¿Cuándo, tras el primer impacto, se perdió de vista la política adecuada contra la crisis? R. Bueno, primero se dijo que era un problema de los americanos; segundo, cuando nos golpea con dureza, reaccionamos para rescatar las instituciones más afectadas, pero después se dice: no es tan grave, se pasará. Este discurso de optimismo profesional no tenía fundamento. Luego, como todo se agrava, se va corriendo agónicamente detrás de los acontecimientos... Leer más en http://www.elpais.com/articulo/internacional/egoismos/nacionalistas/torpes/rezagan/marginan/Europa/elpepuint/20110905elpepuint_13/Teshace 2652 días

La ministra de Trabajo alemana propone crear los EEUU de Europa
La ministra alemana de Trabajo, la cristianodemcrata Úrsula von der Leyen, considera que la crisis de la zona euro solo puede superarse desarrollando la unión política del continente con la creación de unos Estados Unidos de Europa. "Mi meta son los Estados Unidos de Europa siguiendo el ejemplo de otros estados federales como Suiza, Alemania o EEUU", afirma en declaraciones adelantadas hoy por el semanario Der Spiegel la ministra alemana. Von der Leyen defendió además esta semana la exigencia de Finlandia de que los países que acudan al fondo del rescate del euro avalen los créditos con sus reservas de oro y figura entre los políticos destacados que disienten del curso de la canciller federal, Angela Merkel. Una unión política permitiría unificar cuestiones importantes en materia de política financiera, impositiva y económica "aprovechando las ventajas de la grandeza de Europa", ya que para hacer frente a la competencia global no es suficiente una moneda común. Asimismo advierte contra un desmembramiento del viejo continente, ya que ello haría que "se formen distintas alianzas en Europa con los consiguientes peligros para el mercado interior común y la cooperación política". Leer más en http://www.publico.es/dinero/393379/la-ministra-de-trabajo-alemana-propone-crear-los-eeuu-de-europahace 2660 días