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Antonio-Ramón García Torres escribió:

La gran atención dedicada a la crisis financiera por parte de los medios de comunicación ha facilitado que quedara en segundo plano uno de los fenómenos más importantes y preocupantes en la evolución de la economía productiva, es decir, en el sector de la economía donde se producen los bienes y servicios. Hasta hace poco los beneficios de las grandes empresas dependían primordialmente de la demanda doméstica para tales productos. De ahí que era importante que los salarios, por ejemplo, fueran elevados, pues la mayoría del consumo de tales empresas (alrededor del 80%) procedía del consumo de los asalariados y sus familias en el país donde se ubicaban sus sedes centrales.

Pero esto está cambiando muy rápidamente. Actualmente, el consumo de tales grandes empresas, hoy en día transnacionales, se produce fuera del país, y de una manera creciente en los países emergentes. China es importante, no sólo por la baratura de su fuerza de trabajo, sino por el enorme potencial de consumo de su población: casi una quinta parte de la población mundial. Jeffrey Immelt, el CEO (Chief Executive Officer) de la General Electric, es decir el que manda más en dicha empresa, indicó recientemente que de los 14.250 millones de dólares en beneficios que la compañía estadounidense hizo en 2010, 9.100 millones se habían realizado fuera de EEUU, siendo China uno de los países que generó mayores beneficios. Estos beneficios se basan, no sólo en los bajos salarios de los trabajadores chinos (la gran mayoría de empleados de las grandes empresas como Apple, Hewlett Packard, General Electric o empresas de Internet, están en China), sino también en el consumo realizado por los millones de chinos que están integrados ya en el mercado internacional. Y no sólo en China. En 2001, el 32% de los ingresos de las 500 compañías estadounidenses más importantes, procedían del extranjero. En 2008 tal porcentaje había subido al 48%. El ciudadano estadounidense, pues, deja de tener importancia para las grandes empresas transnacionales no sólo como trabajador, sino también como consumidor. El bajón de su capacidad adquisitiva y, por lo tanto, de la demanda de los productos de tales transnacionales, ha sido sustituida por la demanda generada por las “nuevas clases medias” que están surgiendo en los países emergentes.

La respuesta propuesta para subsanar esta situación era que los trabajadores estadounidenses y de otros países desarrollados, como los europeos, pudieran competir con los trabajadores chinos o de los otros países emergentes a base de aumentar su productividad. Pero esta situación está perdiendo validez a medida que la productividad en los países emergentes está creciendo enormemente.

Esta situación explica, en parte, la situación aparentemente paradójica de que, aunque la economía de EEUU y de los países de la Unión Europea está creciendo muy poco y la capacidad adquisitiva de los trabajadores ha ido descendiendo, los beneficios empresariales de tales empresas transnacionales han crecido exponencialmente. Los beneficios empresariales de las grandes empresas transnacionales en EEUU alcanzaron en 2010 la astronómica cifra de 1.659 billones (europeos) de dólares, 28% superior a la del año anterior, mientras que el salario de los trabajadores (la mediana) bajó 159 dólares de 2001 a 2009, quedándose en 26.261 dólares. El salario por hora para nuevos trabajadores de la manufactura es de 15 dólares, la mitad de hace diez años.

Las grandes empresas entienden el mundo como un mercado. Y sus trabajadores están también en todo el mundo. Se construye así un mundo en el que unos pocos, las élites dirigentes de tales empresas, tienen todo el dominio, frente a la mayoría de las clases populares, que se van empobreciendo en la medida que tales empresas van desplazándose de país en país en busca de trabajadores de bajos salarios, asegurándose su consumo mediante el desplazamiento de sus mercados.

Naturalmente que existen variaciones de lo que he descrito, según los sectores económicos. Como promedio, y según las cifras del Bureau of Economic Analysis (BEA) del gobierno federal estadounidense, el porcentaje de empleados fuera de EEUU en las compañías transnacionales basadas en EEUU ha pasado de ser un 26% en 1982 a un 36% en 2008. En la manufactura, así como en la industria del automóvil, el cambio ha sido más sustancial. En Ford, tal porcentaje ha pasado de ser un 47% en 1992 a un 68% en 2010.

¿Puede esta situación revertirse?

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hace 2442 días

Julio Anguita, excoordinador general de Izquierda Unida Segunda entrega

Julio Anguita, excoordinador general de Izquierda Unida

Segunda entrega de una serie de ocho artículos en los que se sintetiza la intervención de Julio Anguita en el Ateneo de Madrid el pasado día 9 de Marzo.

imageEn el artículo que abría esta serie mantenía que habíamos perdido una guerra. Lo cual no es grave del todo en la medida en que se sea consciente y al analizar las causas nos aprestemos a continuar el enfrentamiento multisecular. Pero situarse ante esta decisión supone (si se quiere ganar) conocer las causas profundas de la derrota, los errores, las ligerezas y las pérdidas de horizonte que han posibilitado la situación actual.

Enuncio que hemos sido derrotados porque globalmente a la lógica del sistema no hemos opuesto otra lógica alternativa con contenidos específicos en lo económico, social, político, cultural y de valores. El sistema es un todo en el que nosotros como ciudadanos estamos inmersos y reproducimos en aspectos que aparentemente no son inherentes a él. Es más, con bastante frecuencia la lucha en el terreno de lo económico social o político acepta valores, enunciados y lógicas que constituyen la esencia misma del sistema que decimos combatir.

La larga, heroica y también cainita historia de las Internacionales obreras ha dejado junto con sus azarosas vicisitudes un acervo de enseñanzas, valores y legados que durante un tiempo parecieron encarnarse en la creación de la URSS. Aquél Estado Obrero “por antonomasia” enfrentado a la tarea de construir otra sociedad  pero atendiendo a la necesidad de desarrollar una economía industrial que igualara a Occidente en condiciones internas y externas de adversidad extrema, se consolidó como fortaleza sitiada y referente para todo el proletariado mundial Lo específicamente ruso fue asimilado a la causa universal por la emancipación humana. Fue la consigna del socialismo en un solo país en cuya defensa los partidos hermanos  y las organizaciones obreras, debían subordinar sus intereses específicos: nacionales y de clase.

La desaparición de la URSS  fue el corolario de una serie de hitos que fueron jalonando su difícil desarrollo: guerra civil, stalinismo, II Guerra Mundial,  stajanovismo, Guerra Fría, elevación más que notable de la calidad de vida del pueblo, competencia con USA en el espacio, carrera de armamentos impuesta por los EEUU, etc. La famosa Perestroika no pasó de ser un producto de consumo externo para mayor gloria de un Mijail Gorbachov mimado y admirado fuera de su país. El coloso soviético murió de él mismo.

Los tiempos inmediatamente posteriores al fin el Estado Soviético vieron surgir lo que se ha llamado en calificar de Utopía de 1989. Sus esperanzados seguidores respondían a dos líneas de análisis, una conservadora representada por Fukuyama y su Fin de la Historia y la otra centrada en una revalorización de la tradición socialdemócrata. La lógica era impecable, desaparecido el espejismo comunista soviético quedaba la socialdemocracia como única referencia para la izquierda. En el saco de los vencidos se debían meter también a los demás partidos comunistas aunque algunos de ellos hubiesen demostrado hasta la saciedad su categoría intelectual y de movilización como el PCI, su entrega a los trabajadores como el PCF el PCP o su ejemplar lucha contra el franquismo y a favor de la Democracia como el PCE.

La socialdemocracia quedó pues como el último y único baluarte de la tradición obrera frente al capitalismo rampante y contraofensivo de la Thatcher, Reagan, etc. Una socialdemocracia que en el Congreso de Bad Godesberg ya en 1959 había sancionado su abandono del marxismo y su inserción en el reformismo. El horizonte de futuro se insertaba en un desarrollo del keynesianismo que condujo durante un tiempo al mantenimiento del llamado Estado de Bienestar.

Las sucesivas oleadas de crisis, a partir de la del petróleo de la década de los setenta, no han sido testigos del protagonismo del neoliberalismo en el abordaje de las mismas. El Acta Única Europea, el Tratado de Mäastricht y siguientes, el atlantismo, la refundación de la OTAN, las guerras de agresión contra Yugoslavia, Iraq, Libia, etc. no han sido sino exponentes de una visión aceptada ya por todos: la Globalización y su apéndice temporal, la Financiarización. Un camino jalonado por las nuevas aportaciones de Tony Giddens, Blair, Schöreder o González que bajo el supuesto de exigencias de la Modernidad anclaron en el sistema lo que todavía podía quedar de contestación y búsqueda de la alternativa al sistema.

Desde la China “comunista” hasta el Japón,  pasando por la India, los países BRIC y la UE, no hay poder que no haya asumido los conceptos Mercado, Competitividad y Crecimiento Sostenido como las verdades a las que todo, empezando por la Democracia, el Derecho, los DDHH, y las relaciones internacionales, deben someterse. Nadie lo ha expresado mejor que Tietmeyer, presidente del Bundesbank en la década de los noventa: Los políticos deben aprender a obedecer los dictados de los mercados.

 Los sindicatos que desde su fundación se incardinaban en la lucha emancipadora desde su carácter específico de frente de masas  enrolado desde las reivindicaciones más concretas, urgentes y cercanas, fueron derivando hacia meros gestores del día a día .Su tarea de defensa de los intereses inmediatos de los trabajadores fue separándose del tronco común que los unía al frente político- ideológico. Al dejar las organizaciones políticas de ser referentes alternativos los sindicatos mantuvieron con ellas coyunturales alianzas para la única forma de lucha posible y aceptada: la electoral.

En esta hora en la que el sistema se ha mostrado claramente como incapaz de ser referencia para un mínimo proyecto de carácter humanizador los conflictos sociales se producen como consecuencia de la aplicación de aquellas medidas políticas que el ciudadano votante ha aprobado y que a la larga se muestran totalmente contrarias al mismo ciudadano en su calidad de trabajador y asalariado. Contradicción que se agrava en unos momentos en los que ya no es posible reivindicar más parte del pastel sino la participación en otro cualitativamente distinto.

Otras propuestas y proyectos de liberación que han ido surgiendo como consecuencia de los nuevos problemas y de las nuevas contradicciones que la industrialización y la permanente erosión de los equilibrios medioambientales han hecho surgir, constituyen hoy en día una referencia para la huida de la inmensa trampa del sistema. Pero no han conseguido ni por su lenguaje, ni por sus métodos de minorías de élite, calar en el río de las masas abducidas por la cultura televisiva alienante. Una ciudadanía que ya no encuentra en la sede sindical o política un centro para cultivarse, informarse o realizarse sino para preparar la rutina electoral y poco más.

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hace 2443 días

Un programa mundial investigará cómo alcanzar un mundo sostenible. Expertos reunidos en Londres proponen un nuevo indicador de la riqueza total de un país que sustituya al Producto Interior Bruto

Una alianza de organizaciones internacionales ha lanzado el programa Future Earth (Tierra Futura) para investigar la forma en que la humanidad responde a los desafíos medioambientales actuales, que tienen que ver con los cambios en el uso de la tierra, las emisiones de carbono, la alimentación, la salud y el agua, entre otros. Patrocinan la iniciativa, entre otros organismos, el Consejo Internacional para las Ciencias (ICSU), el Consejo Internacional para las Ciencias Sociales (ISSC), el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas (UNEP) y la Unesco.

En el congreso Un planeta bajo presión, que se celebra en Londres, se ha presentado esta iniciativa, que debe comenzar en 2013 y se plasmará en una estructura con un secretariado y un consejo rector. Se trata de conectar las ciencias naturales con las ciencias sociales y las humanidades para buscar respuestas nuevas e innovadoras a los más importantes desafíos relacionados con la sostenibilidad en el siglo actual.

En Londres se reúnen esta semana unos 2.800 expertos, como precursores de la reunión que conmemorará en Brasil en junio los 20 años de la Cumbre de Río. Para empezar, algunos científicos de prestigio han llamado la atención sobre lo que denominan “La gran aceleración”, la enorme explosión de la actividad humana en los últimos años. Su mensaje es que se acaba el tiempo para minimizar el riesgo de desencadenar grandes cambios irreversibles y a largo plazo en el sistema estructural terrestre, entre ellos el cambio climático.

”Los últimos 50 años han sido sin duda los de una transformación más rápida de la historia en la relación humana con el mundo natural”, señala Will Steffen, experto en cambio global de la Universidad Nacional de Australia.

También se ha criticado, por anticuado, el indicador que supone el Producto Interior Bruto (PIB) de un país. Entre 1990 y 2008 la riqueza Brasil y de India, medida por el PIB, aumentó en un 34% y un 120% respectivamente. Sin embargo, señalan los expertos presentes en Londres, el capital natural, que es la suma de los activos de cada país, desde los bosques a los depósitos de minerales, disminuyó en un 46% en Brasil y un 31% en India, según el nuevo indicador propuesto, denomando indicador total o inclusivo de la riqueza.

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hace 2444 días

Stéphane Hessel: de ¡Indignaos!' a '¡comprometeos!' El escritor francés reflexiona sobre su última obra, 'En resumen, o casi...', en la que pide "confianza y valor" a las jóvenes generaciones

Stéphane Hessel recuerda queno solo hay que indignarse, "hace falta también comprometerse", y pide a los jóvenes más "confianza y valor" para transformar el futuro que viene. 

Es una de las reflexiones del exdiplomático y escritor francés, incluídas en su última obra, 'En resumen o casi...' (Aguilar), que considera que el movimiento de los "indignados" debe tener "más sustancia".

Ese movimiento mundial de protesta que prendió en España, Estados Unidos o Israel "es un pequeña fase, una puesta en práctica, una movilización de ciudadanos y ciudadanas", reconoce Hessel (1917) en una entrevista en París.

"Ese movimiento existe. Pero por el momento es débil, hay que darle más sustancia", subraya Hessel en su apartamento, a punto de salir de viaje a su Berlín natal.

"Y para eso no solo hay que indignarse, hace falta también comprometerse", explica Hessel, quien añade: "Es decir, ante todo hay que dar confianza a las jóvenes generaciones. Estas no son incapaces de transformar el mundo que va mal en un mundo que irá mucho mejor. Tendrán que tener esperanza".

Sin embargo, es esta esperanza precisamente la que falta porque las personalidades políticas que podrían tirar hacia adelante han defraudado, añade.

"Contábamos con Barack Obama, elegido (presidente) en condiciones extraordinarias: un negro elegido en Estados Unidos, la primera potencia mundial... Nos daba esperanzas, pero de momento estamos decepcionados, ni siquiera ha logrado acabar con el conflicto israelo-palestino, del que me siento tan próximo".

Hessel reflexiona sobre Israel y Palestina o el deterioro del planeta

Sobre el asunto palestino, del que Hessel habla en su último título, apunta: "Creo que mientras que los palestinos no tengan antes de final de año un Estado reconocido por la ONU, este conflicto continuará envenenando las relaciones entre el este y el oeste, el norte y el sur".

Por ello, su llamamiento de ahora a las jóvenes generaciones incluye la petición de "mantener la confianza y el valor".

"La joven generación puede basarse en su llamamiento a favor de los derechos y las libertades para obtener el cambio a una sociedad mundial que ya no esté gobernada por una oligarquía poderosa, sino organizada de manera que se dé a todos el mínimo que hoy necesita cada uno".

Para Hessel ese cambio es perentorio porque "el capitalismo desrregulado" ha generado "crisis muy graves", a lo que se suma el deterioro del planeta por sobreexplotación: "Si continuamos así, si hacemos 'business as usual' en pocos años, los 8.000 millones de hombres y mujeres de la tierra no podrán encontrar en ella recursos que necesiten".

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hace 2463 días

La testosterona de sus banqueros y sus bravuconadas económicas hicieron caer a Islandia. Las mujeres se han hecho cargo de la isla y han puesto en valor un concepto: sostenibilidad

En Reikiavik hay un espléndido edificio de cristal negro, grande y hermoso frente al mar, en un lugar en el que hace tres años no existía más que un solar vacío. Lo sé porque estuve allí hace tres años, en un momento terrible para Islandia, un país arruinado por la excesiva testosterona de sus banqueros, el primero en sucumbir a la recesión, el que sufrió la caída más dura. En aquellos primeros meses de la crisis, la pequeña, rota y desesperada Islandia (población: 320.000) constituyó un anuncio del Apocalipsis para las grandes naciones de Europa occidental. Sin embargo, hoy, ahí está ese edificio nuevo y reluciente, una imagen de opulencia y modernidad tan extraordinaria como el Museo Guggenheim de Bilbao, estrambóticamente fuera de lugar en esta Lilliput nórdica de casitas de Lego pintadas de rojo, amarillo y azul. No podía apartar la vista del edificio, ni de día ni —sobre todo— de noche, cuando su multitud de ventanas asimétricas y marcos irregulares cambiaba continuamente de colores, como en una imitación líquida de la aurora boreal.

¿Qué ocurrió en Islandia? ¿Qué ha ocurrido en estos tres años para que surja, de las cenizas del desastre económico, una construcción tan extravagante? Lo que ha ocurrido es que las mujeres se han hecho cargo del país y lo han arreglado. Y ese edificio, el primer auditorio nacional de conciertos en la historia de Islandia, donde la compañía nacional de ópera representa en estos días, con el aforo completo, La Bohème de Puccini, es la encarnación del cambio que se ha vivido. Porque nos dice que Islandia no se hundió, que el país ha vuelto a levantarse; y porque la persona que decidió construirlo o, más bien (y con algo más de polémica), no interrumpir su construcción después delcrash financiero, fue una mujer.

El presupuesto estatal está casi equilibrado, las exportaciones superan a las importaciones y la moneda es estable

Quería conocer a esa mujer. No por los motivos habituales que empujan a los periodistas a escribir sobre mujeres poderosas —porque hubiera triunfado en un mundo de hombres—, sino precisamente por todo lo contrario. Porque esa mujer simboliza una tendencia en Islandia, o, más que una tendencia, una revolución, un golpe de Estado. Desde que se produjo la crisis, y como reacción directa y deliberada ante ella, las mujeres se han adueñado de las palancas del poder, y lo han hecho en los ámbitos que más importan, en los que más influencia se ejerce sobre el destino nacional: el Gobierno, la banca y, en creciente medida, la empresa.

Los tres bancos principales de Islandia quebraron en octubre de 2008 y dejaron deudas que ascendían a más de 10 veces el PIB del país. Islandia, que hasta entonces ocupaba el primer puesto en el Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas (es decir, el mejor sitio para un ser humano en el planeta Tierra), se encontró mucho más allá de la bancarrota. Y se echó la culpa a los hombres. Los hombres le echaron la culpa a los hombres. En el partido del Gobierno dominaban los hombres, los banqueros casi sin excepción eran hombres y los temerarios, absurdamente ambiciosos, impulsos que condujeron a una pequeña nación de pescadores a creer que todos se estarían bañando en champán francés por el resto de sus días eran categóricamente, exclusivamente, decididamente masculinos. Así que entonces, como comentó el Financial Times en aquel momento, aparecieron las mujeres para arreglar el lío. El primer ministro fue sustituido por la primera mujer en la historia de Islandia en ocupar el cargo, Jóhanna Sigurdardóttir (gay y casada, con dos hijos de un fallido matrimonio anterior con un hombre), que continúa ejerciéndolo hoy. Las mujeres constituyen la mayoría del Gobierno, cinco carteras ministeriales, frente a cuatro hombres. Se despidió a los consejeros delegados (todos varones) de los bancos que habían quebrado, se cambió de nombre a las entidades y se colocó en sus cargos a mujeres. Cada vez más mujeres se hacen empresarias o empiezan a aparecer en los consejos de administración de empresas privadas. Por escoger entre numerosos ejemplos, la consejera delegada de la mayor compañía de seguros de Islandia en la actualidad es una mujer, igual que la responsable para el país de Rio Tinto Alcan, que encabeza el poderoso sector nacional del aluminio.

Somos un país con mucha determinación y mucha ambición

El tópico, desde Margaret Thatcher, es que las mujeres en puestos de poder son, por necesidad, damas de hierro, que triunfan a base de pensar como hombres. La proposición que me planteé explorar en Islandia fue si el cambio había sido lo suficientemente profundo como para que a los hombres no les haya quedado más remedio ahora que pensar como mujeres.

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hace 2465 días

El copago en sanidad es temerario, injusto e ineficaz. Exigir tasas delegaría en el enfermo la valoración de su dolencia y le culpabilizaría por su situación, además de no resolver el problema financiero

De forma recurrente, y con la misma carga argumental, a los políticos les tienta la posibilidad de hacer gravitar sobre el paciente (más allá de sus impuestos directos e indirectos, ahora aún más recargados) parte del pago por la asistencia médica. Con el apelativo de tasas disuasorias ocopagolos responsables sanitarios, en esta ocasión de la Generalitat pero con tentaciones de su implantación en todo el Estado, y con la complicidad, claro, del departamento económico, anuncian que la implantación de dicha tasa "regulará la demanda sanitaria" y se hará "un mejor uso del sistema sanitario". Al parecer, la coartada argumental se basa en que los pacientes "abusan" del sistema: es decir, abarrotan los servicios de urgencia o las consultas ambulatorias con problemas menores que impiden el óptimo funcionamiento de la asistencia.

En mi opinión la institución de tasas es temeraria, injusta e ineficaz y refleja, además, no sólo una tozuda insensibilidad al tema sanitario, sino una preocupante incomprensión de lo público, entendiendo lo público en este caso como derecho y como servicio a la comunidad enferma o potencialmente enferma.

1. La institución de las tasas es temeraria. En efecto, dicha iniciativa delegaría en el enfermo la interpretación de su síntoma y la valoración de la banalidad o no del mismo, que, a fin de cuentas, decidiría la consulta o no de un profesional.

A este respecto, es útil recordar como muestra algunos hechos empíricos. El infarto de miocardio (la enfermedad coronaria es la primera causa de muerte en nuestro país) va precedida con mucha frecuencia de diversos síntomas que pueden ser interpretados banalmente por el enfermo y no se benefician, por tanto, de una evaluación especializada. El hecho de que gran parte de las molestias precordiales no corresponda a una enfermedad coronaria no debe suponer un menoscabo para el numeroso subgrupo de pacientes disuadidos de que el síntoma banal oculta un padecimiento grave.

Disuadir al paciente de que no abuse de las visitas al médico debe ser un consejo personalizado

No hay que olvidar que el calificativo banal es un juicio a posteriori que exige una valoración clínica cuidadosa y, en ocasiones, precisa la ayuda de tecnología complementaria.

Otro ejemplo significativo: la jaqueca; patología benigna en este caso, pero una de las situaciones que más demanda del especialista, además de una de las principales causas de baja laboral y martillo constante de la calidad de vida del 15% de la población. Pues bien, las encuestas de población demuestran que menos de la mitad de los casos han consultado por sus molestias, y que el manejo profesional hubiera aliviado de forma destacada sus dolores, hubiera evitado el paso a la cronicidad de las cefaleas y hubiera facilitado la disminución de la ingesta prolongada, costosa y con frecuencia dañina de analgésicos. En fin, hubiera permitido la detección prematura, afortunadamente infrecuente, de procesos subyacentes graves. Como vemos, habría que introducir alguna vez fórmulas persuasivas o suasorias.

El enfermo tiene perfecto derecho a equivocarse, pues desconoce la trascendencia de sus síntomas, pero un sistema público de salud debe evitar que un paciente con patología grave no disponga de todo el arsenal clínico que precise —y al que tiene derecho— sólo porque sus dolencias son poco expresivas o porque una tasa le disuada de entrar en el sistema.

Los contribuyentes más abatidos por el infortunio estarían penalizados pagando el copago

Nadie con una mínima experiencia en sanidad pública desconoce que las urgencias hospitalarias han sufrido un progresivo incremento en su frecuencia en los últimos treinta años, desbordando en ocasiones la capacidad del sistema. O que en la práctica ambulatoria común, cualquier facultativo es testigo de la elevada proporción de cuadros banales, a los que se suman hipocondríacos, simuladores, etc., pero todos exigen una atención individualizada que oriente y, si es posible, resuelva la situación. Como definía un ilustre clínico, un enfermo es "por lo menos, todo aquel que acude al médico".

Este análisis del problema no defiende la medicalización del ciudadano (el médico que conoce bien las dependencias de su enfermo debe ser enérgico en ocasiones desaconsejando el exceso de visitas médicas). La disuasión, en los casos en que pueda estar indicada, debe ser el resultado de la prevención, la educación y la participación responsable del ciudadano en su propia y libre decisión de salud.

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hace 2476 días

Lo que faltaba !!!!! Anda que estamos buenos .... ya que podemos esperar !!!!!

Sonia Cuenca Esteve hace 2476 días

Las semejanzas entre la Gran Depresión y ahora. (Artículo publicado por Vicenc Navarro en la revista digital SISTEMA, 24 de febrero de 2012)

En el último número (Ene-Feb 2012) de la revista de economía “Challenge”, publicada en EEUU, hay un artículo (“The 1929 Crash and the Great Recession of 2008: Why the Policy Response Is Different but Not Different Enough”) muy interesante del profesor Yiannis Kitromilides, del Center for International Business and Sustainability de la London Metropolitan University, que analiza los escritos de uno de los economistas que mejor ha estudiado las causas de la Gran Depresión de principios del siglo XX y sus consecuencias, el famoso John Kenneth Galbraith. Tal artículo muestra los enormes paralelismos que existen entre la situación que desembocó en la Gran Depresión y la situación actual, tanto en EEUU, como en la Unión Europea (UE). La enorme concentración de la riqueza y de las rentas en sectores muy minoritarios de la población, la escasa regulación de los mercados financieros, la gran regresividad fiscal, el gran desempleo y los bajos salarios son situaciones que caracterizaron el periodo pre-Gran Depresión y también el existente ahora. Pero el profesor Kitromilides señala no sólo las semejanzas en la situación pre-Gran Depresión de entonces con las de ahora, sino que también muestra las similitudes en las respuestas de los gobiernos estadounidense y europeos de entonces, con las respuestas de los mismos Gobiernos ahora.

En realidad, el artículo nos recuerda que incluso el candidato Franklin D. Roosevelt llevaba en su programa la propuesta de equilibrar el presupuesto del Estado Federal, reproduciendo así la sabiduría convencional del establishment estadounidense de aquel momento. Fue la presión popular y el enorme deterioro de la situación económica -consecuencia de las políticas de austeridad que habían caracterizado el periodo pre-Gran Depresión-, lo que hizo cambiar al Presidente Roosevelt, iniciando un giro de 180 grados en sus políticas públicas, iniciando las políticas de inversiones masivas, tanto en infraestructuras físicas como sociales, reforzando además a los sindicatos, a fin de que aumentaran los salarios y con ello el consumo y la demanda. El Presidente Roosevelt y su Administración, regularon la banca, estableciendo la Ley Glass-Steagall que dificultó los comportamientos especulativos de la banca (Para ver una exposición de las políticas públicas del New Deal, leer mi artículo “Como salir de la II Gran Depresión” Sistema Digital 29.05.09, colgado en mi blog www.vnavarro.org, sección política económica).

Es interesante notar la enorme hostilidad que el establishment financiero tenía hacia el profesor John Kenneth Galbraith. Éste había sido subdirector de la Agencia Federal encargada durante la II Guerra Mundial de controlar los precios de los bienes y consumos, lo que le creó grandes enemistades en el mundo empresarial, puesto del que tuvo que dimitir en 1943 por presiones de las fuerzas conservadoras que dominaban el Congreso de EEUU, para las cuales el profesor Galbraith mostraba “tendencias comunistas peligrosas”. Tuve oportunidad de conocerle personalmente en los años setenta. Era amigo de Paul Sweezy, fundador de la revista Monthly Review, otro gran economista odiado por el establishment económico y financiero estadounidense. Sweezy me honró con su amistad y a través de él conocí a Galbraith. Cuando éste fue Presidente de la Asociación Americana de Economistas en 1972, favoreció la creación de una asociación de economistas críticos, que más tarde establecieron la bien conocida Union for Radical Political Economics (URPE), de la cual yo fui miembro activo. Muy crítico de la sabiduría convencional que imperaba en los círculos económicos, John Kenneth Galbraith citó frecuentemente el Gran Crash como ejemplo de lo equivocadas que eran las teorías económicas dominantes. Tales políticas, que hoy definiríamos como neoliberales, tuvieron un impacto devastador.

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hace 2477 días

No perdáis este enlace . Escuchad por favor . Alguien tiene un par , para explicar , lo que realmente está pasando !!!!! Muy fuerte , intolerable !!!!!  Simplemente INACEPTABLEEEEEEEEEEEEEE !!!!!!!!

Sonia Cuenca Esteve hace 2484 días